Adriano pasó de ser hincha de la ‘Alianza’ a jugador de la ‘U’

Patear una pelota es un acto “simple” y popular, una imagen que transcurre con naturalidad en canchas, parques, TV o hasta en calles. Pero, ¿qué tan complejo y desconocido puede ser el engranaje oculto de voluntad, pasión y disciplina que subyace en esta acción? En el universo del fútbol, ese juego que despierta emociones masivas, también se entrelazan historias de crecimiento personal. Hoy conoce la historia de Adriano Ponciano, un jugador profesional de tan solo 15 años que, desde su compromiso y esfuerzo, ha logrado pertenecer a la reconocida división de menores en el “Club Universitario de Deportes”.

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Por Valeria Arista

Hola! Soy Valeria Arista, estudiante escolar de 15 años, y me encanta narrar historias sobre mi comunidad. Desde muy pequeña, llevo cursos en la formación artística como la actuación y música, igualmente me gusta tomar liderazgo para lograr objetivos de bien social. Esta iniciativa, es en la cual busco que conectemos con las personas de nuestro alrededor a través de artículos periodísticos, mostrando aquí todo aquello que nos permite ser mejores cada día.

Desde los 3 años, Adriano comenzó a explorar el fútbol, siendo durante su niñez hincha del “Club Alianza Lima” debido a la inculcación de su abuelito, quien ya era un fanático de este equipo. Él le mostraba cada partido que transcurría en la televisión y, por lo tanto, se hallaría ahí aquella relación entre momentos familiares y un espíritu deportivo, la cual hizo que el pequeño incrementara la curiosidad por dicho juego. Desde sus inicios hasta su trayecto actual y con miras a su futuro, fueron sus cinco familiares más cercanos los testigos de cada proceso: su mamá, Ana Cecilia; su padre, Frank; Alan Puente, quien es su padrino; y sus queridos abuelos, Guillermo y Ana María. Estas figuras, quienes para él son pilares fundamentales, han sido clave en motivarlo a seguir adelante, incluso en momentos de dificultad, como los que Adriano debió afrontar en la pandemia.

Eran entonces los años 2020 y 2021, entre los cuales nuestro protagonista tuvo que dejar de entrenar a causa del COVID-19. Ponciano experimentó un “paro total”, al cual le siguió una pérdida del estado físico con el que contaba, ideal para mantenerse en forma y con la energía requerida durante sus entrenamientos.
Más allá del aspecto corporal, existen cosas intangibles y normales a las que a veces nos cuesta reconocer. Aun así, Adriano pudo detectar sentimientos que podría nombrar como angustia y aburrimiento constante. Todo ese período de tiempo sin hacer lo que más le apasiona fue tan complejo que hasta pensamientos no del todo optimistas invadieron su mente. “Estoy siendo inútil” era de repente algo con lo que tuvo que aprender a lidiar; un solo pensamiento y sentimiento, uno solo de los muchos que lo visitaban.

Su perfil y su aventura han dado repercusiones en varios aspectos de su vida. Adriano ha obtenido reconocimiento no solo en las ocasiones exitosas que lo ameriten, como en partidos, de parte de un compañero o un entrenador, sino también de la institución educativa en la que actualmente se encuentra cursando el 4.º año de secundaria, siendo así beneficiado con una beca durante su etapa escolar.


Un punto de inflexión en su carrera es el cambio entre dos equipos tan controversiales… ¿Cómo es que pasó de ser hincha de la ‘Alianza’ a ser jugador en la ‘U’? De hecho, este cambio radical fue en realidad una sorpresa… una sorpresa hasta para él cuando recibió una llamada justo dos días antes de la Navidad en el 2024. El momento esperado: una invitación de un club reconocido le ofrecía la oportunidad de pasar “esa” prueba, participar en el programa de preparación de temporada con el equipo y evaluar su aptitud. Es justo ahí cuando la oferta se hizo irresistible y decidió dedicarle el cien por ciento de sí mismo al lugar que vio su potencial.

El sudor en su camiseta 4 es evidencia no solo de un rendimiento extraordinario, sino de la devoción realista que existe en la consistencia de mantener el fútbol como una rutina, un logro, a veces un aprendizaje, e incluso un espacio para compartir con sus seres queridos. “Mi abuelita siempre estuvo ahí, acompañándome en cada sesión de práctica”, sostiene con emoción, una memoria que, mientras la expresa, manifiesta una especial gratitud; la misma memoria que en su mente ilustra cuando debe enfrentar partidos complicados.

¿Qué podemos aprender de Adriano?

La historia de Adriano Ponciano nos deja una serie de reflexiones valiosas que van más allá del fútbol. En primer lugar, nos enseña que detrás de cada logro deportivo hay un entramado de sacrificios, perseverancia y apoyo. Nosotros contamos con distintas situaciones, pero siempre se halla una motivación mayor, aunque sea una. Desde su infancia, Adriano tuvo la fortuna de contar con figuras clave que lo inspiraron. No hablamos solo de sus ídolos, Lamine Yamal y Lionel Messi, sino también de sus padres, padrino y abuelos, quienes lo acompañaron, reflejando ciertamente cómo los vínculos familiares sólidos pueden ser un sostén de emociones diversas. ¿Te ha pasado?

En segundo lugar, su experiencia nos recuerda la relevancia de la resiliencia frente a las adversidades. La pandemia fue un periodo complicado para muchos, pero Adriano supo transformar los momentos de frustración y estancamiento en una oportunidad para reflexionar, fortalecerse y arriesgarse una vez más con tal de recuperar lo “perdido” por su lealtad al fútbol. Este aspecto es un testimonio de cómo la capacidad de reconocer emociones y lidiar con ellas puede marcar la diferencia entre rendirse y salir adelante.

Asimismo, su trayectoria nos muestra que el éxito no siempre está alineado con lo que inicialmente imaginamos. El cambio de equipo, pasando de hincha de Alianza Lima a jugador de Universitario, representa una lección sobre la flexibilidad y la capacidad de adaptarse a nuevas circunstancias para perseguir objetivos mayores. Adriano supo aprovechar las oportunidades, aunque estas fueran inesperadas, y esto lo llevó a autosuperarse y a ser un modelo de compromiso en el ámbito profesional.

Finalmente, su historia es un recordatorio de que el deporte, más allá de ser un espacio competitivo, es también un vehículo para el desarrollo personal, el aprendizaje y la conexión con otros. Adriano no solo ha destacado por su talento, sino también por su humildad y gratitud hacia quienes lo han apoyado en el camino. Su dedicación nos inspira a que, una vez identificada nuestra pasión, le demos la seriedad que merece y nunca subestimemos el poder de esa alternativa inimaginable. Nunca sabes cuándo aquella te puede abrir mejores portales o, mejor dicho, darte la oportunidad de tirar un buen gol.



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